En una de las últimas escenas de Stranger Things, hay una conversación entre los hermanos mayores de los protagonistas, que también lucharon contra los monstruos y ahora con el regreso a la normalidad y el fin de temporada, se confiesan entre sí cuales son sus deseos y temores, en el comienzo de la etapa universitaria y laboral. La escena me hizo acordar a la película St Elmos Fire, (símbolo para muchos de mi edad, que en esa época teníamos 16, 17 años) y no es casual, porque hay menciones a los ochentas: películas, artistas, música, programas de tv, personajes, ropa, juegos, peinados, y muchas cosas más.
Pero con qué se identifica la gran audiencia de esta serie tan popular de los hermanos Duffer además de la excesiva campaña de marketing que la pone en boca de todos? La serie habla de bulling, identidad, depresión, soledad, de cómo nos cerramos y nos aislamos cuando no queremos saber la verdad, de padres e hijos con ausencias y ausentes, abusos, de la incertidumbre del adolescente que termina la escuela y no sabe qué dirección tomar, y también de empresas y gobiernos que a espaldas – o no- de los pueblos que deberían cuidar, no hacen mas que destruirlos
Y por sobre todo Stranger Things habla de amistad. De sus valores, de aguantar al otro y de cuidarlo. Como en Cuenta Conmigo -una referencia casi permanente en la serie- cinco amigos son protagonistas de una aventura que los mantiene unidos a través de los años, los miedos, las alegrías, las tristezas y claro, los problemas.
Si tengo que decir que la serie me fascino, miento porque tiene muchos altibajos. Hay temporadas que me parecieron monótonas, aunque la última creo fue la más impactante visualmente. Como parte de la generación X, la vi disfrutando de cada recuerdo, cada mención, cada sonido y cada giro ochentoso. La ropa, los peinados, Winona Rider, claro, y algo de esa historia que también era parte de nuestra historia, fue lo que me atrapó. Creo que más allá de esto, para las nuevas generaciones que se hicieron fanáticos, hay también atractivos como los que mencioné, y que, en estos tiempos que corren, acaso sean mucho más personales e íntimos.





