Entre la realidad y la expectativa

Byung-Chul Han, el filósofo más famoso del momento, escritor de varios best sellers, comenzó a estar en el ojo crítico de muchos que vieron que, con todo lo que pasa en el mundo, su discurso es demasiado utópico. Byung dice que para que la mente trabaje, hay que dejar de hacer. Es por eso que su costumbre es leer de noche, meditar, arreglar el jardín y tomar té. Nunca habla de trabajar. Raro

Pero el tipo está de moda y muchos nos pusimos a ver que decían sus libros, y también pensamos en que no estaba tan mal lo que nos decía. Pero… ¿cómo dejar de hacer e irse a tomar el té en un mundo en el que hay que hacer para vivir? Leí un libro (La sociedad del cansancio) y me mareé, me sentí horrible, autoexplotada (eso dice): soy una cautiva de la tecnología, sí, pero vivo en el siglo XXI, y trabajo con la tecnología. ¿Qué debería hacer?

Lo bueno es que no soy la única. Desde hace un tiempo, me encuentro con varias críticas. El escritor Dani Mundo (Agencia Paco Urondo): “Es muy difícil no caer en esta tentación de defenestrar un presente catastrófico dominado por el algoritmo y la velocidad en nombre de un pasado esplendoroso” APA! .

Luego leo una crónica magnifica de un retiro de escritores donde Byung prometía una serie de charlas. Quien escribe (una colega española), pasó de ser admiradora fanática a olvidarlo completamente, después de pasar cinco días escuchando sus charlas desordenadas, faltas de agenda y sentido sin ninguna conclusión (es imperdible, dejo link en historias)

De a poco, vuelve la esperanza de que la realidad se puede ver porque existe. Los influencers de bienestar (donde todo es hermoso y en color pastel, te ofrecen hacer yoga para curar todos los males) de  pensamiento (con frases alentadoras que no se las creen ni ellos) de marketing (los que prometen grande cantidades de seguidores en 1 semana), están desapareciendo. También los que ofrecen cosas inalcanzables para la gente común.

En la comunicación y las redes, el trabajo es no prometer.  Sin tirar abajo un proyecto, la consigna es tratar de mediar entre la realidad y la expectativa, para no convertirnos en Byung, y ofrecer utopías en un mundo cada vez más realista.